Una amplia movilización de sindicatos, organizaciones sociales, gremios del transporte, jubilados y estudiantes repudió la visita de Javier Milei a Rosario. Mientras el Presidente participaba del 142° aniversario de la Bolsa de Comercio, los manifestantes denunciaron desempleo, caída del consumo, precarización laboral y riesgos para la soberanía y la Marina Mercante.
La visita de Javier Milei a Rosario estuvo marcada por una fuerte protesta de organizaciones sindicales, sociales, políticas y estudiantiles que marcharon hacia la Bolsa de Comercio y volvieron a declarar al Presidente “persona no grata” en la ciudad.
Mientras Milei participaba del 142° aniversario de la Bolsa de Comercio de Rosario, una importante columna avanzó desde Plaza Sarmiento hasta las inmediaciones del edificio ubicado en Córdoba y Corrientes. Un amplio dispositivo integrado por fuerzas federales y provinciales impidió que los manifestantes llegaran hasta el lugar donde se encontraba el mandatario.
La movilización había sido convocada por la Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte (CATT) Rosario, junto con la CTA Autónoma, ATE Rosario, la Corriente Clasista y Combativa (CCC), la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP) y gremios vinculados con la Marina Mercante, entre otras organizaciones.
También participaron COAD, el Sindicato de Cadetes de Rosario y Aceiteros, mientras que la CGT Rosario respaldó la convocatoria y dio libertad de acción a sus organizaciones para sumarse.
“Hay un gran malestar”
Uno de los principales reclamos que atravesó la protesta fue el deterioro de las condiciones laborales y sociales.
Nicolás Martínez, integrante de la cooperativa CoopExpress y titular del Sindicato de Cadetes, sostuvo que existe “un gran malestar” porque las políticas del Gobierno afectan a trabajadores, sectores populares, jubilados, mujeres y personas con discapacidad.
El dirigente puso especial énfasis en el crecimiento de la precarización laboral. Según explicó, personas que pierden sus empleos buscan refugio en actividades como el reparto o las plataformas de transporte, mientras otros recurren al pluriempleo porque un solo ingreso ya no resulta suficiente.
Pero ese mecanismo encuentra un límite: la caída del consumo también reduce el trabajo disponible.
Martínez describió un escenario en el cual trabajadores desplazados del empleo tradicional ingresan masivamente en actividades como delivery o Uber, al mismo tiempo que comercios y establecimientos gastronómicos venden menos.
La CCC advirtió sobre el crecimiento de la bronca social
Eduardo Delmonte, referente de la Corriente Clasista y Combativa, relacionó el importante operativo de seguridad con el creciente rechazo social hacia las políticas oficiales.
Para Delmonte, la situación económica está transformando progresivamente la desesperanza en bronca.
El dirigente de la CCC denunció el aumento del hambre, los bajos salarios y el deterioro del empleo formal, y sostuvo que buena parte de la población termina incorporándose a trabajos informales y precarios.
“Va creciendo la bronca, la desesperanza va dando lugar a la bronca”, afirmó Delmonte, quien pronosticó que el deterioro económico y social se expresará cada vez más en las calles.
Marina Mercante: denuncian que están en juego miles de puestos de trabajo
La defensa de la Marina Mercante, la Hidrovía y el cabotaje nacional ocupó un lugar central en la movilización.
Marcelo Zabala, dirigente de la Marina Mercante, advirtió que las políticas que afectan al sector no representan solamente un problema laboral, sino también una cuestión vinculada directamente con la soberanía nacional.
Según señaló durante la protesta, la actividad involucra unos 22.000 puestos de trabajo directos y alrededor de 6.000 indirectos.
El dirigente remarcó además el efecto multiplicador que esos salarios tienen sobre comercios, pequeñas empresas y las economías regionales.
Fernando Ramírez, de Conductores Navales, también planteó el rechazo a una eventual apertura o pérdida del cabotaje nacional y vinculó la situación de la Marina Mercante con otros conflictos que atraviesan los trabajadores, los jubilados, la educación pública y las obras sociales sindicales.
“Persona no grata” para los gremios rosarinos
Edgardo Arrieta, referente de la CATT, sintetizó el sentido político de la movilización al sostener que desde Rosario consideran a Milei “persona no grata” por las consecuencias de su política económica y por las decisiones vinculadas con la Marina Mercante y la soberanía.
La titular de ATE Rosario, Lorena Almirón, cuestionó por su parte la pérdida salarial, las dificultades para acceder a necesidades básicas, los despidos, las privatizaciones y las políticas vinculadas con la tierra y los recursos nacionales.
Milei defendió su política económica dentro de la Bolsa
Mientras en las calles se desarrollaba la protesta, Milei habló ante empresarios y dirigentes reunidos en la Bolsa de Comercio.
En su discurso, el Presidente rechazó las críticas sobre el aumento de la morosidad y negó que la política económica de su administración pueda ser responsabilizada por el crecimiento de las dificultades para afrontar las deudas.
“No hay elementos para culpar a la política del gobierno por lo que está pasando en términos de morosidad”, sostuvo Milei.
También volvió a cargar contra sectores del periodismo y utilizó fuertes descalificaciones durante su intervención.
La escena dejó así dos imágenes contrapuestas de Rosario: dentro de la Bolsa de Comercio, Milei defendiendo el rumbo económico ante empresarios; afuera, sindicatos y organizaciones denunciando las consecuencias de ese mismo modelo sobre salarios, empleo, consumo y actividad productiva.
Un fuerte operativo de seguridad
La protesta consiguió llegar hasta las inmediaciones de la Bolsa de Comercio pese al dispositivo de seguridad.
Los manifestantes quedaron a escasos metros de uno de los accesos al edificio y frente a un cordón de efectivos de Prefectura Naval Argentina que impedía continuar por Corrientes hacia la peatonal Córdoba.
El despliegue de seguridad fue uno de los elementos más visibles de una jornada que comenzó durante la tarde y concluyó después de las 21 con una desconcentración pacífica.
La convocatoria reunió a organizaciones de trabajadores del transporte, estatales, docentes universitarios, cadetes, aceiteros, sectores de la economía popular, jubilados y estudiantes.
Rosario mostró el creciente conflicto social
La nueva visita presidencial dejó en evidencia un escenario político atravesado por una creciente conflictividad social.
Los reclamos expresados durante la marcha fueron diversos, pero convergieron alrededor de algunos ejes comunes: empleo, salarios, caída del consumo, endeudamiento de las familias, defensa de los jubilados, rechazo a las privatizaciones y protección de la soberanía nacional y la Marina Mercante.
La protesta de Rosario se convirtió así en otra expresión callejera del enfrentamiento entre el programa económico del Gobierno y los sectores sindicales y sociales que denuncian sus consecuencias.
Mientras Milei reivindicó su gestión desde uno de los principales ámbitos empresariales del país, en las calles una amplia coalición de organizaciones dejó un mensaje político explícito: para los manifestantes, el deterioro de las condiciones económicas y laborales está alimentando un malestar que amenaza con trasladarse cada vez con mayor fuerza a las calles.

